LABERINTOS DE MEMORIA
Me admiro pared de que no te hayas derrumbado al tener
que soportar tantas tonterías escritas sobre ti.
Muro de la basílica de Pompeya
Italia es un país en el que casi todos sus espacios urbanos se abren, ya desde la Antigüedad, para dar cabida a cauces que atestiguan la fuerza que poseen las imágenes. Canales de expresión que van más allá del propio idioma con la finalidad de dar un testimonio; una declaración que puede ser política, social o estética; un conducto que debido a la rapidez visual que se establece con el ciudadano se transforma en una conexión anímica y empática. En el Imperio romano, al margen de la oficialidad, los grabados y las pintadas fueron una práctica recurrente en el foro, las tiendas, las tabernas o las termas para testimoniar cuestiones religiosas, propagandísticas, amorosas o cultas. Fue tan frecuente esta práctica que existió un oficio, el de los dealbatores (o blanqueadores) quienes a menudo borraban los muros al estar repletos de firmas, caricaturas, productos y precios o escenas completas. En la actualidad, al igual que en aquella Roma, sigue existiendo un arte cargado de ironía y con un contenido, eminentemente social.
Y hoy, como tal, se sigue mostrando este arte en los muros con gran destreza y una técnica muy depurada; lo seguimos viendo en espacios abiertos, en lugares de tránsito con la finalidad de ofrecernos una mirada crítica e irónica del mundo que habitamos. Lugares de paso que acrecientan su propio contenido, resaltan la habilidad técnica al ubicar de manera estratégica y, a través de un estudio casi psíquico, obtienen el impacto deseado en el transeúnte al ser mensajes extremadamente dinámicos. Así ¿cómo puede relacionarse la palabra Giglio (que da nombre un callejón) con la guerra, con su significado (lirio) y la crudeza de la realidad, con una marca de productos de lujo, tanto de ropa como de accesorios, como es su marbete Made in Mediterraneo, que se opone a la pobreza que genera una guerra? Cabe, pues, replantearse al ver este cartel cómo hemos de enjuiciar los conflictos bélicos.
Por ello me parece interesante hacer un viaje por Italia a través del arte urbano, de un análisis de signos, símbolos y significados relacionados con el activismo, a través de papeles de un gramaje ultrafinos pegados a las paredes con un engrudo resistente (wheatpaste). Un arte donde se borran las líneas que separan el arte convencional del arte marginal puesto que se trata de creaciones que no decoran, al contrario, declaran y nos confrontan con nosotros mismos. Es una especie de espejo en el que los viandantes nos vemos reflejados, pero a la vez somos incapaces de manifestar nosotros mismos ni gráfica ni verbalmente. Lediesis, Clet Abraham, Ache77, Laben o Blub toman nuestra palabra y con sus voces proclaman con ironía y color aquello que no nos atrevemos a decir.
Bastan ejemplos como estos : una declaración en toda regla cuando se nos dice : Je m'en vol entre les gens à la gare où je ne vous ais pas dit je t'aime pour ne pas rater le train. Entre la hâte et le tapager des passants pas conscients je te vole tes yeux : « Me alejo volando de la estación entre la gente y no te dije que te amo para no perder el tren. Entre las prisas y el clamor de los transeúntes desprevenidos te robo tus ojos». O cuando se incita a liberar nuestras voces recurriendo a Mistilla, la popular cantante underground italiana de hip-hop/electrónica, rap y reggae, conocida por sus proyectos musicales colectivos dentro de los circuitos independientes italianos.
O, viajando un poco más lejos, nos encontramos con numerosos personajes famosos con máscaras de buceo ideados por Blub, quien nos invita en su ciclo L’arte sa Nuotare o El arte sabe nadar a pasearnos por la Historia del Arte a través de personajes y cuadros conocidos. Recurre para ello a las inundaciones que provocó el río Arno en Florencia al desbordarse en noviembre 1966 ahogando a 101 personas y destruyendo numerosas de obras de arte. Esta idea surgió un verano en Cadaqués al dibujar a un niño con gafas de buceo. A partir de ahí Salvador Dalí y el surrealismo le sugirió desafiar la lógica y descontextualizar aquellas imágenes de la pintura que todos tenemos en la retina. Para ello Blub recure al llamado «recentismo» con la finalidad de recordar lo actual a sabiendas de que ciertos episodios perviven en la memoria. A Blub le guía la idea de reconstruir parte de la Historia que se destruyó al seguir su propia idea al señalar que, con su ciclo titulado L’acqua alla gola? No problem. L’arte sa nuotare (¿con el agua al cuello? No hay problema puesto que el arte sabe nadar), el arte y quien lo ideó perviven.
O Ache77 retrata mujeres con profundos ojos negros que captan la atención de los transeúntes para expresar la soledad o a fragilidad del ser humano y para dar la máxima expresión recurre a gamas monocromáticas; el dúo de mujeres artistas LeDiesis, celebres para pintar ocho mujeres porque representa el infinito (Frida Khalo, Uma Thurman (Kill Bill), Princess Lea (Star Wars), Sophia Loren, Rita Levi Montalcini, Margheria Hack, la Virgen María y Nefertiti, a las que se han ido sumando Peggy Guggenheim, Alda Merini, Lina Wertmüller, Marina Abramovic, Maria Callas, Yayoi Kusama, Marlene Dietricho o Greta Thunberg o simplemente Definisci bambino -Definir un niño- ), la energía del retorno eterno, características que se encuentran en cada mujer.mujeres famosas del pasado y del presente con una S en el pecho como la de Superman; Carla Bru pinta hadas y chamanas pelirrojas; y además Bue2530, Millo, Urto, Rame13, Jorit, Hogre…
O, por citar algún ejemplo más, el homenaje a Kevin Eastman y Peter Laird quienes unieron la historia con el arte pop al relacionar a los ninjas con los grandes creadores del Renacimiento. De este modo, cada afiche nos habla, no sin cierta ironía y adjudicando distintos colores en los antifaces (azul para Leonardo, rojo para Rafael, morado para Donatello y naranja para Miguel Ángel), de la disciplina y del polifacético Leonardo, del bromista de Miguel Ángel que fue un hombre de gran temperamento, del creador tecnológico de Donatello o del apasionado y rebelde Rafael. Cualidades todas ellas relacionadas con la creatividad.
Se trata de un arte que recurre a códigos y mensajes que dan sentido a lo representado, que reflejan emociones que llevan aparejado cierta sintonía con quienes los contemplan y, a la vez, nos muestran la rebeldía que se archiva cada uno de ellos. Esta pintura cruda o carteles digitales sobre cuadros de la luz o cajas de registro son el claro reflejo de aquella idea aristotélica en la que «el objetivo del arte es representar no la apariencia externa de las cosas, sino su significado interior». Las obras van más allá de ser una copia, son ideas que traspasan la propia realidad y nos sumergen en dilemas que sólo nosotros podemos resolver. Merece la pena detenerse ante este gran mural contemporáneo que nos habla de nuestro mundo, el de ahora, en el que cabe todo, desde la ternura hasta la barbarie. Tal vez, como nos recuerda Luis Pastor, gracias, Luis, nos ponemos frente a nuestro yo, damos rienda suelta a la pasión de imaginar y por eso cantamos, dibujamos, escribimos y nos manifestamos sin prisas.
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