MIGUEL ÁNGEL VALENCIA. LA REALIDAD COMO PROCESO El arte en sí mismo es una renovación constante que, a veces, se hace desde una óptica de forma interdisciplinar e intermedia y se extiende a los hechos más cotidianos de nuestras vidas. En muchas ocasiones, su función no es en sí la estimulación del sentimiento, sino su propia expresión; y aún más es la expresión de las vivencias que rodean a cualquier artista. Y, a veces, la creación plástica no es ni un símbolo ni un lenguaje, es la vida misma, una articulación que se ensambla en la existencia humana y tiene un alcance vital. Y esto no es un calificativo ni hueco ni retórico. Al contrario, va más allá de lo formal y alcanza a todo el dinamismo que caracteriza al hombre contemporáneo: sentimiento, movimiento, emoción y vida constituyen ese alcance. Además, lejos de ser algo discursivo, es más bien el reflejo o la esencia de nuestro quehacer diario. ...
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