
LOS FAROS QUE NOS GUÍAN. (MARTA REVUELTA) El paisaje natural es un objeto indeterminado que sugiere estímulos variados: el paisaje ha de ser visto para componerse y debe aprehenderse para hacer de ello una virtud. Esto ha determinado que muchos artistas se hayan lanzado a su conquista. La obra de Marta Revuelta debe encuadrarse, pues, en la rica tradición que intentó acabar con el dibujo coloreado en la pintura. A lo largo de la historia tenemos ejemplos, tanto en Rembrandt van Rijn, Antoine Watteau, Francisco de Goya, Eugène Delacroix, Camille Corot, Eugène Boudin o Johan Barthold Jongkind como Claude Monet, Alfred Sisley, Pierre-Auguste Renoir y Camille Pissarro, que rompieron con los conocimientos, hábitos y asociaciones que alienaron (de alguna manera) nuestra visión, purificando la obra pintada y dándole un carácter exclusivamente óptico: no hay nada de valores táctiles, ni sinfonías geométricas, ni injerencias de otras lógicas...